Algunos
dicen que yo me tomo licencias bíblicas, y no soy un siervo del
señor. Alguno de nuestros políticos, se toman licencias
folclóricas, ligando su mala suerte a ritmo de copla.
Mientras
algunos disfrutan de su momento de gloria puntual, otros procuran
pasar de largo discretamente, sin hacer ruido, utilizando el alboroto
para tejer complicidades y construir nuevos puentes.
Y
es que cuando algunos integrantes de la posible nueva era multicolor
cree todavía en la capacidad de determinados organismos de control,
como si de la Bíblia en los tiempos de la inquisición se tratase,
vaticino una oleada de nuevos Depardieu, aludiendo incluso a la
disidencia política, para no dar lugar a una posible duda sobre su
supuesta e incorrupta fe.

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